Restaurante Cook Fiction (Huesca)

Cuando vas de viaje a una ciudad que no conoces, como fue el caso en Huesca, descubrir sitios donde comer puede ser toda una aventura. Tirar de Tripadvisor puede ser una opción, pero siempre hay que bucear entre puntuaciones, comentarios,… y separar el grano de la paja.

Y con el Cook Fiction lo conseguimos. A pesar de no estar ni siquiera entre las diez primeras posiciones de la lista de mejores restaurantes de la web para esa ciudad, nos encontramos con un sitio que nos gustó tanto como para repetir y cenar dos días allí.

Una carta no muy extensa de platillos y tapas pensados para compartir nos permitió probar casi todas las opciones en esos dos días, de ahí que la cantidad de platos que vemos sea más alta que en otros sitios. Disponen, además, de una buena colección de vinos por copas (unas 30 referencias).

Recomendable también el servicio, el chico que nos atendió los dos días fue muy agradable, además de conocer perfectamente todos los platos de la carta, nos recomendó todo lo que debíamos probar. En fin, que salimos encantados.

Si hay que ponerle algún punto negativo, el segundo día tardaron bastante rato en traernos los postres, ya que había mucha clientela, y la sala interior es bastante pequeña, por lo que es fácil no encontrar sitio.

Pero vamos con el listado de platos que probamos.

Croquetas de rabo de toro: una de las mejores croquetas que he comido en los últimos tiempos, untuosa y de sabor potente, con una buena cantidad de carne en el interior.

Lobster roll: aunque el nombre no es muy representativo del contenido, ya que se trata de un taco de gambas marinadas en cítricos con mayonesa de cítricos, es un imprescindible del local. ¡Muy disfrutable!

Atún con grasa de jamón: aunque no es comparable al original servido en el Tickets,  la idea sigue siendo inigualable: la grasa del atún y del jamón están predestinadas a estar juntas.

Pulpo con pepino y kimchi: el pulpo un poco correoso, pero como el kimchi es una de mis debilidades, no me resistiría a repetir de este plato, fresco y potente de sabor.

Steak tartar: con una presentación distinta a la habitual, ya que no es totalmente crudo. Viene con una capa de mantequilla a las 27 especias por encima, que el camarero deshace en la mesa con un soplete, cocinando ligeramente la parte superior de la carne. La mantequilla aliñada de este modo recuerda mucho a una salsa Café Paris.

Vieira: marinada en sal, cortada a finas tiras y acompañada de tobiko. Buen plato para empezar una cena.

Gyozas de longaniza: fusión bien entendida, una idea de fuera con producto de aquí. El relleno es de longaniza típica de la zona y col. Imprescindible probarlas.

Tataki de atún: me cuesta pedir tataki en muchos restaurantes, porque suelen traerme un taco de atún demasiado hecho. No era el caso de este, justo sellado en su exterior y con el interior crudo. Ahumado en el momento con romero y acompañado con algas, alcaparras y una salsa de coco que no pegaba nada con el atún.

Magret de pato con hoisin de fresas: aunque nos daba un poco de miedo pedir el plato, por si el dulzor de la salsa era excesivo, la verdad es que no fue así y resultó un final de cena excelente, con el magret en su punto y una salsa original.

Cítricos: diferentes formas de presentar cítticos (kumquat, yuzu,,…) entre las que destacaba, con mucho, la crema de limón sobre la que se sitúan las galletas artesanales de mantequilla. Podría comerme esa crema a cucharadas soperas.

Lácteos: este postre me dejó un poco más frío, sin destacar por nada especial, sin por ello ser malo.

Chocolate: como último plato, una combinación de distintas presentaciones de chocolate y toques de café. Bien, sin más.

La cuenta: las cenas salieron por 51 y 57 euros cada una, contando que cenamos dos adultos y una niña pequeña y que pedimos un postre para cada adulto. Buena relación calidad precio, sobre todo para los que estamos acostumbrados a precios de Barcelona.


Cook Fiction

Ramiro el Monje 20

22001 Huesca

Facebook: https://www.facebook.com/cookfictionhuesca/

Restaurante Nerua (Bilbao)

La cocina de Josean Alija en Nerua se mueve entre dos polos casi opuestos. Por un lado, es una cocina local, con mucho producto de la tierra y con muchas preparaciones reconocibles. Por otro lado, no es la típica cocina que te imaginas al pensar en cocina vasca.

Pensar en comer en el País Vasco nos trae a la cabeza txuletones, pinchos, grandes pescados a la brasa, tortilla de bacalao,… y nos lo solemos imaginar como un gran banquete, con mucha potencia tanto en cantidad como en sabores, en el que quedar bien saciados.

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Restaurante Marea Alta (Barcelona)

Marea Alta fue uno de los estrenos importantes el año pasado en el panorama gastronómico de Barcelona. Centrado en el producto del mar, destacan sus pescados preparados a la brasa, pensados para compartir entre varias personas por el impresionante tamaño de algunos de ellos.

Su localización es otra de sus características destacables, ya que podemos encontrarlo en la parte más alta de la Torre Colón, al final de las Ramblas, concretamente en la planta 24. Con esa altura, es difícil encontrar mejores vistas de toda Barcelona.

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Restaurante Tapas & Cia (Barcelona)

Las zonas turísticas suelen ser zona peligrosa a la hora de buscar restaurante. Y la Sagrada Familia es una de las más turísticas de la ciudad. A pesar de eso, sitios como Tapas & Cia demuestran que incluso en esta zona podemos encontrar restaurantes de calidad.

Estamos ante un caso similar al del Bar Bas, un oasis de calidad en el centro de la ciudad, dónde los platillos para compartir y los guisos comparten protagonismo en la carta, pero en este caso situado justo al inicio de la Avinguda Gaudí.

Tapas & Cia es del mismo grupo que Suculent, un viejo conocido ya en la ciudad, y su chef se encargaba anteriormente de la cocina de la Taberna del Suculent, situado junto al local original en la Rambla del Raval. Entramos, por tanto, bastante seguros de que íbamos a cenar bien y no nos equivocamos.

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Empanadillas transparentes de atún

Empanadillas transparentes de atún

Aunque las empanadillas suelen ser fritas, en esta versión de las empanadillas transparentes de atún hemos variado los ingredientes para hacerlas más ligeras y más frescas.

En realidad, el plato es una variación de un tartar de atún, pero pensado para comerse con las manos en un par de bocados. Le añadimos, además, algunos ingredientes para potenciar el sabor y el contraste en boca.

Para el envoltorio usamos obulato, que son unas láminas ultrafinas hechas con almidón de patata, cuya particularidad es que se deshacen rápidamente en contacto con líquidos no grasos (agua, saliva,…) Son algo delicadas y se pueden comprar en establecimientos especializados de productos gourmet.

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